"Como habrás notado, los programadores son bichos extraños. Conozco a unos cuantos, y creo que no hay dos iguales, aunque en muchas cosas todos nos parecemos. Podés ser alto o bajo, lindo o feo, simpático, insoportable o completamente loco, pero si hacés programas que hacen lo que dicen que hacen, nadie puede negarlo. Eso te pone aparte, y, desde la perspectiva de un programador, por encima de todo el resto. 'Vos qué programás? Nada? Ah. Y en qué desperdiciás tu existencia? No lo pregunto porque me interese, es solo por hablar hasta que venga alguien real...'. Programar es una aventura también, especialmente si es algo interesante. Una aventura difícil de compartir, o de explicar a los extranjeros, porque se hace toda adentro de tu cabeza. Supongo que a los matemáticos debe pasarles algo parecido. Tenés un mundo limpio, ordenado y brillante. Sabés que si le das los comandos adecuados, la voluntad de la máquina se someterá a tus órdenes. Si le errás, entonces va a ...