una compañera comenta, preocupada, que su hijo de 9 años no quiere ir a la escuela ni siquiera para jugar con sus compañeros y se pregunta si sus habilidades socIales serán realmente un problema. Otra compañera está muy enojada porque nuestra jefa la va a cambiar de escritorio y tiene que compartir el espacio con alguien del turno tarde. Siento que no crecemos, sólo nos agrandamos.